Reflexión literaria
Sé que el título del post no es muy inspirador, máxime cuando es mi única señal de vida desde principios de año, pero no será tan aburrido como suena. He estado pensando que no quiero escribir una obra maestra, es decir, no me desvivo por hacerlo ni pienso en la inmortalidad por una texto colosal. No me interesa un Quijote o una Montaña mágica. Me conformo con leerlas, simplemente. Ahora bien, me llama poderosamene la atención una literatura más sencilla, hasta cierto punto cotidiana. Y de esa literatura yo quiero ser el protgonista, lo que quiere decir que pretendo ficcionalizarme, al mismo tiempo que estilizarme (a mí y a mi cotidianeidad), de manera que la realidad y la ficción se entrelacen. Ya sé, no es nada nuevo: Pitol, Aira, Vila-Matas, Bolaño… pero precisamente leyendo a esos autores, y particularmente a Roberto Bolaño, he descubierto que es la forma literaria que realmente me llama la atención y con la que veo la posibilidad de realizar infinitos juegos con el lector.
Fin.


Febrero 1, 2008
m.amezcua: