Archive for Marzo, 2008
Gritos
Posted on Marzo 25, 2008, under Ficciones.
Hace cinco días que me mudé a esta habitación. Vine a verla el sábado por la mañana, después de desayunar, y al día siguiente una camioneta de mudanzas trasladó mis pocas cosas desde la lúgubre pensión que compartía con otros estudiantes de la Facultad. En el cuarto cabe perfectamente mi cama, un escritorio y un pequeño librero que espero llenar pronto. Lo que me enamoró del lugar fue la gran ventana con un balcón que da a la calle. Si hace calor, puedo abrir la puerta de la ventana y dejar que el aire fresco circule por todo el cuarto. Cuando el clima refresca, sencillamente cierro todo y no pierdo por ello la luz del día. Es perfecto. Sólo hay una cosa que me molesta muchísimo y demás me pone muy nervioso. Desgraciadamente no era algo de lo que me pudiese dar cuenta hasta haber dormido aquí. Todos las noches, alrededor de las nueve y hasta llegada la madrugada el silencio es interrumpido por fuertes gritos provenientes del otro lado de la calle. La primera noche no presté mayor importancia, incluso creo que no me di cuenta del hecho hasta antes de irme a la cama. Estaba particularmente concentrado leyendo una revista de medicina. La noche siguiente sí que escuché todo desde el principio. Los gritos eran intermitentes y parecían varias personas al mismo tiempo. Inmediatamente elaboré una teoría para que mi mente no volara hacia terrenos fantásticos y supuse que un vecino estaba viendo la tele con un volumen demasiado alto. Ahora que lo pienso es una idiotez, porque en todo caso yo hubiese escuchado todo el programa, pero simplemente escuchaba gritos y gemidos. Pero eso es algo que el ser humano hace todo el tiempo: pensar en explicaciones estúpidas sobre las cosas. Al día siguiente, en la Facultad, le conté a un amigo sobre los gritos nocturnos y el muy animado me contó la historia de la Condesa Báthory, una aristócrata que se entretenía torturando y asesinando jovencitas virgenes para despues bañarse con la sangre de éstas. Me pareció excesivo pensar sobre eso. Esa noche esperé ansioso para ver si la rutina se repetía. Así fue. A la hora de siempre, los gritos comenzaron a oírse por todo el lugar. Quiero pensar que era por tener fresca la historia de la condesa, pero me parecían más desgarradores y dolorosos que las noches pasadas. Al final hice lo que cualquier individuo sensato hubiese hecho desde un principio pero que a mi no se me había ocurrido: me asomé por la ventana. La calle estaba tranquila y mis vecinos parecían haberse ido a acostar. Sin embargo, al mirar hacia la esquina, pude resolver la incognita. Supe que era sólo cuestión de tiempo para que los gritos cesaran.
Esos juegos mécanicos no estarían allí para siempre.
La semana empieza el jueves
Los jueves me levanto ansioso. Voy a la escuela desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde con el pensamiento ocupado en lo que ocurrió y en lo que pasará. Al volver a casa, trato de ocuparme en algo para hacer la espera corta, aunque generalmente me dedico a la nada. A la espera. A las ocho de la noche el ambiente cambia. Me conecto a Internet y la gente de los foros comienza a volverse loca. Todos preguntando si falta mucho, aunque después de tantos jueves ya deberían saberlo. De repente, un mensaje anuncia que ha terminado. Minutos más tarde aparece una avalancha de enlaces. A las once de la noche inicio la descarga, que dependiendo de muchos factores, finalizará en una hora, hora y media o dos. A veces me quedo mirando como avanza el porcentaje, la animación: una hoja de papel que vuela del mundo a mi casa. Cuando la descarga termina, me voy a dormir. En el proceso falta un último paso, prescindible por experiencia pero no por tradición: durante la madrugada, un grupo de amables personas trabajará arduamente en un archivo de subtitulaje. Sol me convence de que no los necesito, pero es una costumbre ancestral y feliz, como el chocolate en invierno o el helado del verano. El viernes entro tarde a la escuela, pero es el día que despierto más temprano. Los subtítulos están listos.
Sólo falta sentarse y disfrutar del nuevo episodio de Lost.
Historia de amor
Posted on Marzo 18, 2008, under Instantáneas.
Al final, la constante es siempre una historia de amor.
The Constant - Lost. El mejor episodio de Lost, uno de los mejores en la historia de la televisión.
El viaje
Un comercial de televisión producido para el diseñador de moda Louis Vuitton. No es tanto para quién es, sino lo que dice. Realmente me gustó mucho y por eso decidí subtitularlo.