Archive for 'Para Sol'

Éxito

Posted on Diciembre 22, 2007, under Para Sol.

Éxito

Lo lograste. Un éxito, felicidades.

La pregunta

Posted on Diciembre 20, 2007, under Para Sol.

Ya llevas varios días ausente, de hecho, estás a punto de regresar. Santa ha venido dos veces y ambas ha preguntado por ti. Curiosamente piensa que sigues en el DF, eso me hizo saber la semana pasada. Yo no juzgué adecuado desmentirla porque creo que, a sus ojos, ya somos lo suficientente raros para encima contarle que llevas días en estado zen.

Hoy vino de nuevo; La última vez del año. Encontró la casa menos desordenada que de costumbre y a mí mas despierto de lo usual. Al poco tiempo, como dejándolo caer, mientras acomodaba los libros regados en el mueble pistache de Iván, comentó: Que raro que Sol no haya regresado. Yo dije: Ya casi, viene el sábado en la mañana. Ella: Bueno, Sol nunca se había ido tanto tiempo, ¿Se pelearon? Bueno, si se pelearon se tienen que contentar. Yo: No, Santa,no nos peleamos, de verdad. Está todo bien. Y se fue a arreglar la cocina.

Si tuvieramos más visitas en la casa (además de los couchsurfers que, sin conocerte, preguntan por ti), seguramente la pregunta de Santa se habría repetido en muchas ocasiones. Acostumbrados a vernos siempre juntos, un día desapareces por tiempo indefinido. Elemental, mi querido Watson, dirian. Y entonces yo tendría que decir que no, que está todo bien, que nos seguimos queriendo. Que no se preocuparan, y así.

Pero bueno, no hay visitas.

Sí hay amor.

El sueño

Posted on Diciembre 15, 2007, under Para Sol.

Anoche soñé contigo. Antes de dormir, había estado hablando sobre ti y tu aventura meditativa con Franco, un argentino couchsurfer que llegó a la casa con la mejor carta de presentación: una petición de Daniela para recibirlo. No pude negarme por diversas razonones: primero, porque es imposible decirle a Daniela que no. Segundo, una mirada rápida al perfil de Franco me reveló que es titiritero, estatua viviente, malabarista y toca un instrumento músical que desconozco llamado didgerido. En ese momento me deshice de la casualidad y acepté la causalidad. Es un buen chico, charlamos mucho ayer y hoy se ha ido a vender sus artesanias al callejón del Diamante. Saliste a relucir en la plática, entre otras cosas, porque Franco hace yoga y meditación, aunque afirmó que diez días de silencio quizá sería demasiado. Yo dije lo mismo y admiré más tu decisión.

En el sueño llegaste antes de lo previsto. Una mañana apareciste mientras yo preparaba cereal. Te sentaste a la mesa y yo lancé la pregunta clásica: ¿Qué pasó? Estaba feliz de verte, sin duda, pero mi curiosidad pudo más y fue lo primero que te dije. Entonces me contaste la historia. Los monjes los habían corrido a todos. Luego de tres días de meditación, habían concluído que no estaban preparados para realizar aquellos días de silencio. Había cundido la anarquía porque, según decías, muchos hablaban con sus amigos o se quedaban dormidos mientras trataban de conocerse a sí mismos. El día que llegaste los maestros no pudieron más y abandonaron el barco. Yo no dije nada.

Hoy desperté y no estás aquí. Significa que todo va bien.