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Proyecto combi
Posted on Enero 3, 2008, under Proyectos.

Se lo he contado a tantas personas que es mejor ponerlo por escrito, de manera que ustedes lo conozcan y a nosotros nos sirva de guía para no perder el rumbo. Queridos lectores, les presento, a grandes rasgos, el Proyecto Combi 2008.
¿Qué es?
Un proyecto artístico incluyente que busca llevar el espectáculo teatral a lugares lejanos y hermosos.
El Proyecto Combi inicia con la petición de una beca. Puede ser la de Jovenes Creadores del FONCA o cualquiera que se atraviese en el camino. Esta beca nos permitirá movernos por la república mexicana. El proyecto con el que obtendremos la beca (cabe hacer notar que no existe la posibilidad de no obtenerla) es sobre un libro de cuentos, uno por cada población que visitemos, que traten sobre una tradición, leyenda, anécdota, etc. de dicho pueblo o comunidad. La idea es rescatar un poco de tradición oral, escribiendo historias tradicionales que conocen las personas mayores.
Cuando la inspiración nos abandone y no podamos escribir por días, viene la parte emocionante del proyecto. En la parte trasera de la combi, armaremos un pequeño teatro de títeres. Haremos de la combi un escenario en movimiento donde presentaremos pequeñas obras con diferentes temáticas para los niños de la comunidad, de manera que disfruten con el espectáculo teatral. Aunque el objetivo principal son los niños, quien quiera podrá venir a ver las obras. También podemos llevar libros y organizar lecturas de cuentos tradicionales.
Una vez que el cuento esté terminado y nuestro corazón nos lo permita, partiremos hacia otro pueblo, sin prisas y con nuevas experiencias. Al llegar al nuevo lugar, nos estableceremos y volveremos a comenzar la aventura. Así hasta finalizar el libro…
El Proyecto Combi no tiene fecha de inicio precisa y tiene seguros a dos integrantes. Tú que estas leyendo esto… ¿Qué te parece? ¿Tienes alguna sugerencia?
Nota: Cuando los integrantes tengan dudas, deberan venir y reeler este texto y sus comentarios. Es la brújula que apunta al norte.
Argumento I
Ana es una mujer de setenta años que vive, tranquila, en una pequeña casa de su propiedad en las afueras de la ciudad en los inicios del siglo veintiuno. Se mudó ahí hace poco más de un año cuando su esposo murió. Su única compañía es un cachorro de labrador que decidió adoptar después de que el perro apareciera merodeando en el jardín de la casa meses atrás. Ana tiene lo necesario para vivir decorosamente hasta el final de sus días y diariamente lleva a cabo una rutina que la satisface y la aleja del tedio.
Sin embargo, y desde antes que su marido falleciera, Ana comenzó a notar que su mente se volvía perezosa, olvidaba cosas. Primero cosas sencillas, dónde había dejado las llaves, o la hora de su programa favorito, pero poco a poco fueron más importantes, la dirección de su casa o los nombres y teléfonos de algunos amigos de toda la vida.
Por esa razón, Ana considera su actual hogar como un refugio seguro, en el cual no necesita dar explicaciones a nadie sobre sus olvidos y distracciones. Es, prácticamente, una ermitaña. Sus días consisten en largas caminatas por el campo, la lectura de un solo libro y la contemplación del paisaje campirano a través de la ventana de su habitación. Excepto el lunes, todos los días son así.
Los lunes, después de la larga caminata, alrededor de las once de la mañana, al volver a su casa, un taxi contratado hace tiempo, la lleva al supermercado para realizar las compras para la semana, la espera y la lleva de vuelta a su hogar. Ese día Ana compra las provisiones necesarias y no vuelve a tener contacto con nadie hasta la semana siguiente.
El último lunes de aquella rutina, Ana se levanta, desayuna y sale a caminar acompañada de su mascota, sin recordar adelantar una hora su reloj por disposición oficial debido al nuevo horario. A la mitad del paseo, el perro súbitamente corre en dirección a la casa. Ana se extraña pero continua andando. Una hora después regresa a la casa esperando encontrar al taxi, pero el porche está vacío. Ana ve el reloj para comprobar que llegó a tiempo, pero el vehículo no aparece. Transcurren los minutos y Ana se da cuenta que el taxi no llegará, aunque no puede explicarse por qué. Mientras observa a través de la ventana, Ana piensa en su falta de comida, de amigos, la incomunicación y su aislamiento de la ciudad. No sabe qué hacer, se siente impotente, así que sigue esperando.